La Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (SEDECO) aprobó, mediante la Resolución SDCU Nº 1448/2026, la Guía de Buenas Prácticas para Proveedores del Rubro Comercial, dirigida a las empresas que comercializan bienes o prestan servicios a consumidores finales.
La Guía tiene carácter orientativo y preventivo y no establece, por sí misma, nuevas obligaciones para los proveedores. Su objetivo es facilitar el conocimiento de las principales situaciones que SEDECO observa en materia de defensa del consumidor y brindar recomendaciones prácticas para prevenir incumplimientos y adecuar las prácticas comerciales a la normativa vigente.
Uno de los aspectos más relevantes para las empresas es que la Guía fue elaborada a partir de hallazgos recurrentes identificados por SEDECO en fiscalizaciones, investigaciones administrativas, denuncias y reclamos de consumidores. De esta manera, el documento permite conocer de antemano algunos de los aspectos a los que la autoridad presta especial atención durante sus controles y adoptar medidas preventivas.
¿Qué aspectos contempla la Guía?
Las recomendaciones se organizan en tres ejes principales: información al consumidor, seguridad de los productos, e higiene y mantenimiento de los establecimientos.
En materia de información al consumidor, la Guía recomienda exhibir los precios de manera clara y asegurar que coincidan con el precio efectivamente cobrado; informar adecuadamente las condiciones y restricciones de promociones y descuentos; cumplir con las exigencias aplicables de rotulación e identificación de productos; y evitar publicidad o información que pueda inducir a error.
Respecto de la seguridad de los productos, recomienda implementar controles de vencimientos y rotación de stock; retirar oportunamente productos vencidos o deteriorados; mantener condiciones adecuadas de almacenamiento y conservación; y contar con registros de los controles realizados.
En materia de higiene y mantenimiento, incluye recomendaciones vinculadas con la limpieza, la gestión de residuos, el mantenimiento de instalaciones y depósitos, la capacitación del personal y la prevención y el control de plagas.
¿Qué cambia frente a una fiscalización de SEDECO?
La Guía aporta mayor previsibilidad a las empresas sobre los aspectos que SEDECO suele verificar durante sus fiscalizaciones.
Entre los hallazgos que la autoridad identifica como frecuentes se encuentran la falta de exhibición de precios, las deficiencias en la rotulación, los productos vencidos o deteriorados, la publicidad engañosa o las promociones confusas, las deficiencias de higiene y la presencia de plagas.
Esto permite a las empresas utilizar la Guía de manera preventiva, conocer qué observa habitualmente SEDECO, revisar esos aspectos antes de una fiscalización y documentar los controles internos que realizan para asegurar el cumplimiento de la normativa.
Al mismo tiempo, la Guía contiene una aclaración importante para los proveedores: la detección de un hallazgo durante una fiscalización no determina, por sí sola, la existencia de una infracción ni habilita automáticamente la aplicación de una sanción.
Si durante una fiscalización se identifican posibles incumplimientos, estos deberán ser analizados de acuerdo con las circunstancias de cada caso. En su caso, SEDECO deberá iniciar el sumario administrativo correspondiente, en el que el proveedor podrá presentar sus descargos y ejercer su derecho de defensa.
Esta distinción resulta especialmente relevante: el acta de fiscalización documenta lo observado por los fiscalizadores, pero la determinación de si esos hechos constituyen efectivamente una infracción requiere un análisis posterior dentro del sumario administrativo.
¿Qué deberían hacer las empresas?
La publicación de la Guía representa una oportunidad para que las empresas revisen preventivamente sus procedimientos internos tomando como referencia los mismos aspectos que SEDECO identifica como relevantes en sus fiscalizaciones.
En particular, resulta conveniente revisar los controles relacionados con precios y promociones, publicidad e información al consumidor, rotulación, vencimientos y stock, almacenamiento y conservación de productos, higiene, mantenimiento y control de plagas, así como conservar registros que permitan acreditar los controles realizados cuando resulte pertinente.
En definitiva, aunque la Guía no crea nuevas obligaciones, ofrece a las empresas algo especialmente útil: mayor claridad sobre los criterios y las situaciones que SEDECO considera relevantes en sus actuaciones de fiscalización. Esto permite anticipar posibles contingencias, fortalecer los controles internos y, ante una fiscalización, diferenciar adecuadamente entre un hallazgo del fiscalizador y la determinación de una eventual infracción.